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08 de Septiembre de 2010, 11:35:33
Resident Evil Center
Creatividad
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Resident Evil: Original Tyrant
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Resident Evil: Original Tyrant
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Tema: Resident Evil: Original Tyrant (Leído 1188 veces)
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Klaus Vander
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Resident Evil: Original Tyrant
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09 de Febrero de 2010, 12:05:48 »
Bueno... he aquí un Fanfic que escribí hace mucho tiempo (ni tanto en realidad) y que nació después de que inventé un personaje para un fanfic multicolaborativo de otro foro.
Hay varios caps que voy a tener que editar debido a que no son apropiados para todo público, pero aún así va a estar bueno, se los aseguro.
Espero que les guste.
Resident Evil: Original Tyrant.
Capítulo 1: Búsqueda.
Klaus Vander conducía su Harley Davidson por la autopista. Había iniciado su búsqueda hacia ya tres meses, desde que había visto los videos de seguridad que mostraban lo sucedido en Rockfort Islan.
Había tenido que irrumpir en las más importantes cedes de Umbrella Corporation, y ahí lo había encontrado.
Si bien su objetivo inicial era extraer y eliminar todo archivo que lo relacionara con la corporación, encontró los videos tras un intento de encontrar a una antigua amiga, Alexia Ashford.
Flashback.
Klaus se encontraba rondando por los pasillos subterráneos de la cede central de Umbrella, en París. Le había costado mucho burlar la seguridad, pero gracias a su antigua permanencia dentro de los equipos secretos especiales de Umbrella conocía algunas formas de hacerlo.
- Al fin la encontré.- dijo, acercándose a una gran puerta de acero que tenía grabadas las siglas R. R.
La puerta tenía cerradura eléctrica, que sólo podían abrir los empleados sobre el nivel seis. Sacó de su bolsillo la tarjeta que le había robado a un científico en una de las plantas superiores, la deslizó por el lector y esperó.
La parpadeante luz roja cambió a verde y la puerta se abrió. Detrás de ella había una enorme habitación, llena de computadores que almacenaban toda la información de Umbrella. Absolutamente toda. Descubrimientos, avances en investigaciones, videos de seguridad, inversiones, registros de armas, empleados, soldados, toda la información de todas las cedes del mundo divididas en tres cámaras, cada una era uno de los cerebros de Umbrella.
Había escuchado hablar que había otras dos cámaras como aquella en algún lugar del mundo. Conocía la ubicación de la que él invadía en ese momento porque, en sus años al servicio de los socios principales de Umbrella, había acompañado a Albert Wesker para inspeccionar la cede.
Klaus se dirigió inmediatamente al computador central, le quedaba poco tiempo antes de que detectaran su intromisión. Ingresó el código de la tarjeta que había usado para abrir la puerta, y tuvo acceso a los archivos. Conectó su PALM y comenzó a descargar la información. Todo lo relacionado con él fue descargado en ella y eliminado del computador, borrando así su existencia dentro de Umbrella.
Cuando todo el proceso hubo terminado se dispuso a marcharse. Pero se dio cuenta de que para vencer a Umbrella iba a necesitar ayuda. Sólo conocía a una persona que estaría de acuerdo en trabajar en equipo con él en contra de la poderosa Corporación, Alexia Ashford.
Aprovechó la oportunidad, ya que estaba ahí, de utilizar al “cerebro” para buscar a su posible compañera. Lo que vio después lo dejó mudo.
Un video, grabado por las cámaras de seguridad de varias instalaciones, mostraba una invasión de zombies en una de las prisiones secretas de Umbrella. Una chica de cabello castaño aparecía en varias tomas, también un chico pelirrojo, y Wesker. Pero lo que más llamó su atención (aparte de la chica) fue ver a Alexia salir de un enorme tubo, completamente desnuda, justo para ver morir a su hermano frente a ella.
- Está tan sexy como la recordaba. – dijo Klaus.
Siguió a su amiga muy de cerca, mientras se vestía y se iba a encontrar con un sujeto vestido de militar y con… Wesker. Entonces la vio transformarse, y patearle el trasero a Wesker.
- Así que logró perfeccionar el T-Verónica. – dijo, sonriendo.
El resto del video no le llamó la atención, hasta que vio al pelirrojo transformarse en una enorme bestia y atacar a la chica castaña, para finalmente terminar salvándola y morir junto a ella. Luego apareció Wesker nuevamente, y se llevó el cadáver del pelirrojo. Cosa que le llamó la atención.
El resto era solo correr de aquí para allá, hasta que el militar acabó con una retransformada Alexia.
- No puedo creerlo. Él la venció. – dijo Klaus.
El video finalizaba. La muerte de Alexia le cambiaba todos los planes. Entonces se le ocurrió.
Revisó los informes del video.
- Chris Redfield, huh? Un miembro rezagado de los S.T.A.R.S., y su hermana menor, Claire.
Volvió a conectar su PALM y descargó la información. Cuando finalizó, se dispuso a marcharse.
Fin del Flashback.
Desde que se decidió a encontrar a los S.T.A.R.S. que estaban contra Umbrella, había recorrido casi la mitad de Europa rastreándolos. Al salir de Francia pasó por Italia, Portugal, España, Inglaterra, Escocia, Irlanda, y Alemania, su país natal, el cual no pisaba desde que tenía diez años. Para finalmente averiguar que habían regresado a Estados Unidos.
Una vez hubo regresado a América, siguió las pistas que logró conseguir, y se topó con un antiguo conocido de ellos, Carlos Oliveira. Después de convencerlo de que estaba de su lado en contra de Umbrella, él le confió el paradero del equipo de Chris.
Él, su hermana y varios amigos se estaban escondiendo en una pequeña ciudad llamada Flamemore, poco conocida, en Virginia.
Klaus detuvo la moto en una gasolinera. Entró en la cafetería con su equipaje y se sentó frente a la barra.
- ¿Qué te sirvo, guapo? – le preguntó la camarera, mirándolo coquetamente.
- Un par de hamburguesas grandes y una cerveza. – respondió Klaus, sonriendo.
- Normalmente no le vendemos alcohol a los conductores… - dijo ella.
- Peeeero… - dijo Klaus, mirándola seductor.
- Haré una excepción contigo. – dijo ella, sonriendo. - ¿Cómo quieres las hamburguesas?
- Lo más rojas que puedas. – respondió Klaus.
- Puedo traértelas crudas si quieres. – dijo ella, bromeando.
- ¿Eso sería extraño, cierto? No tan rojas. – dijo Klaus. ‘Aunque crudas sería lo ideal’ pensó. – Y gracias, emmm…
- Amanda. – dijo la camarera, y se fue a la cocina.
Klaus se quedó pensando en qué era lo que diría cuando encontrara a los S.T.A.R.S., ya que no podía llegar y decir que quería unirse a ellos para acabar con la corporación. También pensaba en si decirles quién era en realidad y que había trabajado para Umbrella.
La voz de Amanda lo sacó de sus pensamientos.
- Disfrútalo, guapo. – dijo Amanda, dejando frente a él un plato con dos hamburguesas y un gran vaso con cerveza.
- Gracias. – dijo Klaus.
Klaus tomó una de las hamburguesas y la probó. La verdad le supo bastante bien. Sólo cuando sintió ese sabor en la boca, se dio cuenta de que realmente estaba hambriento, así que se terminó la hamburguesa en tres bocados, y se bebió un tercio de la cerveza de un solo trago.
La puerta de la cafetería se abrió haciendo sonar la típica campanita que colgaba sobre ella. Klaus volteó por un segundo para ver que era un par de motociclistas los que entraron. No le dio importancia y se concentró en seguir comiendo.
Ambos motoristas lo miraron y se acercaron a él, sentándose uno a cada lado.
Amanda pareció predecir algún tipo de problema, porque se metió en la cocina a toda prisa.
Klaus ya casi terminaba su otra hamburguesa cuando el motociclista sentado a su izquierda le habló.
- ¿Es tuya la Harley Davidson que está allá afuera? – preguntó. Klaus se terminó lo que le quedaba de la hamburguesa y asintió tomando el vaso con cerveza.
- Qué bien. – dijo el de la derecha. – Verás, la moto de mi amigo se descompuso hace mucho tiempo, y la verdad ya nos cansamos de compartir la mía. ¿Así que por qué no nos das la tuya?
Klaus los miró a ambos y chasqueó la lengua.
- ¡Muy bien, idiota! ¡Tú lo pediste! – gritó el de la izquierda, levantándose. Su compañero lo imitó. - ¡Levántate, imbécil!
Klaus se levantó, con el vaso aún en su mano, y los dos motociclistas se pusieron frente a él.
El que le había gritado le lanzó un golpe, que bloqueó con su mano libre, sujetándolo. El otro le lanzó una patada, pero Klaus le lanzó a su compañero encima, haciendo que ambos cayeran.
Los dos se pusieron de pie y cargaron contra él otra vez. Klaus esquivó los golpes y patadas, aburrido. Ya había tenido suficiente, así que sujetó la pierna de uno y lo empujó, haciendo que cayera sobre su amigo. Ambos cayeron hacia la puerta, que se abrió de golpe ante el impacto. Ambos motociclistas miraron atónitos como Klaus se terminaba su cerveza y se encaminaba hacia fuera para enfrentarlos de nuevo.
Los maleantes retrocedieron.
- Oye, viejo. Olvida lo que dijimos. – dijo uno. Ambos corrieron y se subieron en una motocicleta para huir.
- Niñas. – dijo Klaus, volviendo a entrar en la cafetería.
- ¡Eso fue increíble! – le dijo Amanda,
Klaus sonrió.
- ¿Cuánto te debo? – le preguntó.
- Son 11.95. – dijo ella.
- Guarda el cambio. – dijo Klaus, entregándole un billete de 20.
- Gracias, guapo. – dijo ella. - ¿No quieres un poco de café? La casa invita.
Klaus lo pensó un momento.
- De acuerdo. - dijo, finalmente.
Y ahí se quedó, bebiendo café y conversando con Amanda y el cocinero por casi una hora. Hasta que los conductores de unos camiones entraron en la cafetería. El cocinero volvió a la cocina y Amanda comenzó a tomar pedidos. Con eso, Klaus se levantó, tomó su equipaje y se encaminó hacia la puerta.
- Hasta pronto. - se despidió Amanda.
- Nos vemos, Amanda. – dijo Klaus, saliendo del lugar.
Se subió en su moto y siguió con su camino.
“Flamemore. 10Km”, decía la señal.
- Hmp. Ya era hora. – dijo Klaus, acelerando.
Habían pasado un par de horas desde que se detuvo en la gasolinera, y ya casi anochecía.
Ahi estaba el primer cap. Aún no se ve que sea mucho, pero se pone mucho mejor. Dejen sus opiniones y nos vemos!!
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Última modificación: 09 de Febrero de 2010, 10:59:23 por Klaus Vander
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Re: Resident Evil: Original Tyrant
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Respuesta #1 en:
09 de Febrero de 2010, 06:17:51 »
Es un fan fic muy bueno, espero mejor a ver las otras partes, me interesa a saber uqe pasara, pero no se por que tengo el extraño presentimiteno q terminara con un beso a Claire hahaha
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Re: Resident Evil: Original Tyrant
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Respuesta #2 en:
09 de Febrero de 2010, 11:00:40 »
Un beso??? Jajaja, eso si yo fuera un niño, pero noooooo... va a haber mucho más que eso jajaja... Pronto subo el próximo cap.
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Re: Resident Evil: Original Tyrant
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Respuesta #3 en:
09 de Febrero de 2010, 11:38:45 »
Creo que tengo una nueva historia para seguir, el principio se vió bastante bueno
seguire leyendo el fic ^^
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Re: Resident Evil: Original Tyrant
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Respuesta #4 en:
09 de Febrero de 2010, 11:48:47 »
Uuuuy... no sé porqué, pero me parece que este Fic se pondrá bueno.
Porfisss, sube el proximo capítulo
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Klaus Vander
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Re: Resident Evil: Original Tyrant
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Respuesta #5 en:
10 de Febrero de 2010, 03:18:08 »
Hey you guys. Here I left you the second chapter. Don't forget to leave your reviews, hehehe.
Disfruten el capítulo 2 y dejen sus comentarios.
Capítulo 2: Noche de película.
Un Jeep se estacionaba frente a la casa número 311 de la calle Enderside. De él se bajaron cuatro personas, un hombre y tres mujeres.
- Al fin en casa. – dijo Chris Redfield. – No puedo creer que nos haya tomado más de tres horas comprar los “víveres” para esta semana.
- Al menos la pasamos bien. – dijo Rebecca.
- Ustedes, querrás decir. – dijo Chris. – Mientras ustedes veían y se probaban la ropa, yo tenía que seguirlas cargando las bolsas y quedarme sentado mientras estaban en los probadores.
Las tres mujeres rodaron sus ojos.
- En serio, Chris, a veces eres tan infantil. – dijo Jill.
- Si supieras. – dijo Claire. – A veces es peor, mucho peor.
Los cuatro entraron en la casa, cargando las bolsas de comida y ropa, y las cajas con zapatos.
Desde que el equipo se había reunido de nuevo, habían estado en muchos lugares diferentes. Tanto en Europa como en Estados Unidos.
Chris y Claire se habían encontrado con Jill y Barry en Portugal, y después de tener que esconderse en varios otros países del viejo continente. Hasta que lograron contactarse con Leon. Según les había dicho él, parecía que uno de los mejores agentes de Umbrella había desertado, y la corporación estaba muy interesada en encontrarlo. La idea de que la peligrosa Umbrella estuviera detrás de un solo hombre era bastante atrayente para ellos. Ese hombre debía saber cosas muy importantes como para que Umbrella se preocupara tanto de él. Lo que los hizo decidir volver a América fue el hecho de que Umbrella había averiguado que ese hombre había salido de Estados Unidos, por lo que aprovecharon la concentración que tenía la corporación por su ex agente para ingresar nuevamente al país. Luego de estar de vuelta en América, se contactaron con Rebecca, y ella les había informado su paradero, la casa de su tía, la que ahora utilizaban como escondite.
El número 311 de la calle Enderside era una casa bastante cómoda de un barrio residencial.
Tenía cuatro habitaciones, tres de las cuales ellos utilizaban en ese momento. Claire y Rebecca compartían una habitación grande, en el segundo piso. Chris y Barry compartían una habitación mediana, también en el segundo piso, aunque desde que Barry había decidido tomar un descanso para ver a su esposa y sus hijas, la tenía para él solo. Jill utilizaba la habitación más pequeña del segundo piso, y hasta tres días antes, Leon ocupaba una habitación pequeña al final del pasillo del primer piso.
Chris y Claire se dirigieron hacia la cocina con los víveres, mientras que Rebecca y Jill subieron las escaleras con la ropa y los zapatos para acomodarlos en sus habitaciones.
- Con todo esto, parece que está decidido. – dijo Claire.
- ¿A qué te refieres? – preguntó Chris.
- A que esta casa será nuestra “base secreta” en todo este asunto. – respondió Claire.
Chris chasqueó la lengua. Desde el comienzo había rechazado la idea de que Claire permaneciera con ellos mientras trataban de hundir a Umbrella. Finalmente los reclamos de Claire, la intervención de Jill y Rebecca, y el hecho de que, ahora que Wesker sabía que Claire estaba involucrada en todo el asunto, ella estaría más segura con ellos que ella sola, lo habían hecho cambiar de opinión. Y el hecho de que ella haya logrado sobrevivir en Raccoon City y en Rockfort Island por su cuenta, probaba que les podría ayudar bastante en su guerra contra la corporación.
Rebecca entró en la cocina, seguida por Jill.
- Bueno, las cosas están listas. – dijo Rebecca. - ¿Qué hacemos ahora?
- Lo único que podemos hacer. Esperar a que regresen Leon y Barry, mientras buscamos a David y John. – respondió Chris.
- Y luego contactarnos con Carlos, reunirnos todos, y planear nuestros siguientes pasos. – dijo Jill.
- Me refería a esta noche, pero veo que tienen todo planeado. – dijo Rebecca.
Todos rieron.
- ¿Qué tal si ordenamos la cena y luego…? – dijo Chris. - ¡Noche de películas!
- ¡Sí! – respondieron las chicas al unísono.
- ¡Películas de zombies! – gritó de nuevo Chris.
Todas se quedaron calladas, mirándolo.
- Sonó más chistoso en mi cabeza. – dijo Chris. – Lo siento.
- Ya olvídalo, Chris. – dijo Claire. - ¿Qué les parece si ustedes ordenan pizzas o algo y descansan mientras yo voy a arrendar las películas?
- De acuerdo. – respondió Jill.
- Por mi está bien. – dijo Chris.
- ¿Quieres que vaya contigo? – preguntó Rebecca.
- No. Está bien. – respondió Claire. – La tienda está cerca, así que creo que voy a ir a pie.
La menor de los Redfield salió de la cocina y fue al recibidor a recoger su chaqueta. Se la puso y salió a la calle.
- ¿Creen que estará bien? – preguntó Jill.
- Parece que la muerte de ese chico aún le da vueltas por la cabeza. – dijo Rebecca.
- Estará bien. Es mi hermana, ¿no? – dijo Chris. – Aunque realmente parece que Claire sentía algo muy fuerte por ese tal Steve.
En la calle, Claire caminaba distraídamente a la tienda de videos. Por su mente transitaban un centenar de imágenes. En todas ellas aparecía un chico pelirrojo.
- Steve… - susurró.
Casi al llegar a la tienda, en la esquina opuesta, se encontraban reunidos cinco sujetos vestidos con chaquetas de cuero. Seguramente estaban ebrios. Hablaban muy fuerte, tanto que Claire era capaz de escuchar lo que decían.
Uno de ellos lanzó una carcajada.
- ¿A los dos? – dijo entre risas.
- ¡Cállate, Rick! – se quejó uno de los otros. – ¡Ese maldito nos hizo pasar una tremenda vergüenza!
Tres de ellos volvieron a reír.
- Es que es muy gracioso… que un imbécil les haya ganado en una pelea. ¡Uno contra los dos! – dijo uno de los que reía. - ¡Y que les haya ganado cuando tenía una mano ocupada y sin siquiera golpearlos!
Los mismos tres volvieron a reír.
- ¡Ya basta! – gritó el otro que no reía. – Lo único que quiero es que lleguen los demás para volver a esa gasolinera y darle una buena paliza a ese bastardo.
- No creo que siga allá, Chuck. – dijo el que se llamaba Rick.
El que no había hablado les hizo señas a los demás.
- Oigan, chicos. – dijo un poco más bajo, pero audible de todas formas. – Miren.
Apuntó discretamente, no tanto, a donde estaba Claire en esos momentos.
Claire se sintió incómoda con eso. Los cinco habían dejado de hablar y la observaban en silencio y con malicia en los ojos, una malicia que era visible aún de noche.
- ¡Claire! – gritó alguien atrás de ella, mientras le saltaba en la espalda.
Claire saltó de sorpresa, y comenzó a respirar profundamente para calmarse.
- Rebecca. Casi me das un infarto. – dijo Claire, mientras miraba a los hombres de la esquina anterior, que seguían mirándolas. Ahora con más interés. - ¿Qué haces aquí?
- Olvidaste tu billetera. – respondió Rebecca, Claire la escuchaba sin dejar de mirar a los tipos. - ¿Claire?
- Si. Gracias Rebecca. – Rebecca miró a los sujetos, que comenzaban a acercarse, y de inmediato supo lo que distraía a su amiga.
Ambas apresuraron el paso, al igual que los hombres que las seguían, pero se relajaron cuando entraron en la tienda de videos.
Las dos jóvenes se alejaron de la puerta de vidrio y miraron hacia fuera. Los cinco hombres estaban ahí, mirando hacia adentro.
- ¿Y bien? – dijo Claire. - ¿Cuáles llevamos?
Los hombres comenzaron a alejarse, lo que dejó a ambas jóvenes más tranquilas.
- Algo de comedia, o romances. – respondió Rebecca.
- Si llevamos eso, Chris se moriría. – dijo Claire.
Ambas se miraron, y sonrieron de oreja a oreja.
- ¿Titanic? ¿City of Angels? ¿You’ve got mail? – preguntó Rebecca.
- ¡Me encantan! – chilló Claire.
Se dirigieron al pasillo de las películas románticas y buscaron las películas mencionadas.
Cuando las tenían en sus manos, se dirigieron a pagar por ellas. Mientras se acercaban a la caja, las dos se detuvieron para mirar hacia fuera a través de una ventana, ni un rastro de los sujetos que anteriormente las habían perseguido.
Claire y Rebecca suspiraron, aliviadas.
El tipo de la caja les sonrió cuando dejaron las películas sobre la mesa.
- Buenas noches. – dijo, marcando los videos. – Ok, cinco películas. ¿Algo más?
Rebecca miró a Claire.
- ¿Cinco? – preguntó.
- Sentí pena por Chris, así que llevo Lethal Weapon 4 y The replacement Killers. – respondió Claire. Luego miró al muchacho. – Eso es todo.
- Muy bien. Serían 29.59. – dijo el joven. Claire le entregó su tarjeta de socia más treinta dólares. – Bien, señorita Malcolm. Tiene cuatro noches para devolverlas.
Les entregó las cintas en una bolsa junto con su cambio y la tarjeta.
Las dos amigas se dirigieron a la salida.
- Nos vemos. – dijeron las dos.
- Buenas noches. Disfruten las películas. – se despidió el joven.
El aire helado las golpeó cuando abrieron la puerta, la temperatura había bajado bastante desde que habían entrado.
- Realmente tenemos para un par de noches con éstas, señorita Malcolm. – dijo Rebecca.
Claire rió.
Debido a todos sus problemas con Umbrella, todos habían tenido que utilizar identidades falsas para ese tipo de cosas. Gracias a un antiguo novio de Jill, quien trabajaba en un banco, habían podido traspasar todo el dinero de las cuentas, tanto de ella como las de Chris, Leon y Barry, a otras que contaban con nombres falsos. Y, nuevamente gracias a Jill, habían contactado a alguien que les hiciera identificaciones temporales, con números de registro alterados.
- Yo no escogí el nombre. – dijo Claire. – Si hubiera podido… ¿Rebecca?
Su amiga había dejado de caminar y miraba fijamente hacia delante, asustada. Claire miró hacia delante, y dejó de respirar por unos segundos. Dos de los sujetos de antes estaban frente a ellas, bloqueándoles el paso.
- ¿Trajiste algún arma? – preguntó Claire en un susurro, mientras ella y Rebecca comenzaban a retroceder lentamente.
Su amiga negó con la cabeza.
- ¿Adónde van, nenas? – preguntó uno de los tipos, acercándose a ellas.
- Sólo queremos un poco de compañía. – dijo el otro, haciendo lo mismo. – Vamos. No sean tímidas.
Lo más probable era que sus amigos estuvieran por ahí cerca, así que quedarse y pelear no era una opción, incluso con el entrenamiento en combate de Rebecca y lo que Chris le había enseñado a Claire.
- Debemos volver a la tienda. – susurró Rebecca, haciendo que Claire volviera a la realidad.
Se voltearon para correr, pero se toparon de frente con un tercer sujeto. Contra ese podían hacer algo, entre las dos podrían reducirlo. ¿Pero en cuánto tiempo? Si comenzaban a golpearlo, los dos que venían por detrás seguramente las detendrían, y estarían molestos… muy molestos.
- ¿Tenemos algo de prisa, no? – preguntó el tercero.
- ¿Qué demonios es lo que quieren? – preguntó Claire.
Escuchó risas a sus espaldas.
- Parece que esta si sabe utilizar su boca. – dijo uno.
Y estaban rodeadas.
- Veremos que tan bien puede hacerlo. – otro de los que estaba por detrás se abalanzó sobre Rebecca, sujetándola de los brazos.
Ambas se vieron obligadas a reaccionar, obviamente.
Claire le dio una patada al sujeto que había sujetado a su amiga, y ésta lo golpeó en la cara con su codo.
El tipo se tambaleó, los otros estaban lo suficientemente alejados como para que las dos chicas se escabulleran entre ellos hacia uno de los callejones cercanos.
Iban a correr hasta encontrar una salida hacia la calle principal que llevaba hacia su casa. Pero no alcanzaron a avanzar mucho cuando se encontraron con otros dos tipos, deteniéndolas al instante.
Los dos las sujetaron de modo que no pudieran hacer nada.
- Mal, muy mal. – dijo uno de ellos. – Mira cómo han dejado la cara de mi amigo.
Los otros tres hombres llegaban hacia ellos, el golpeado sangraba bastante por la nariz.
- ¡Malditas zorras! – gritó. - ¡Debería hacerles lo mismo!
Las dos dejaron de forcejear al oír eso.
- Ya habrá tiempo para eso después. – dijo el que tenía sujetada a Claire, antes de acercar su cara a su cuello y olerlo. La chica comenzó a forcejear de nuevo. – No, no, no. Si intentas algo, o gritas, las mataremos a ambas.
Los otros tres se acercaron y comenzaron a quitarles las chaquetas.
Ya lo veían venir, serían abusadas y si trataban de impedirlo las matarían.
El rugido de un vehículo se escuchó en el callejón. Y tanto las chicas como los tipos fueron cegados por la luz de una moto.
Los sujetos detuvieron su acto y se voltearon a ver al intruso.
De la moto se bajó, juzgando por su tamaño, un hombre, un poco más alto que los que las sostenían. Se acercó a ellos y cuando se expuso a la luz pudo ser visto mejor.
Tenía el cabello rubio platinado, sin peinar. Aunque se veía bien, ya que su pelo era suave y no lo necesitaba.
Usaba blue jeans y unas botas negras y una playera ajustada blanca. Y, sobre todo eso, un largo abrigo negro.
El hombre recorrió con la mirada lo que estaba pasando. Pero cuado sus ojos se encontraron con los de Claire se detuvo.
Aunque sólo fue por un segundo, pareció que el hombre abrió los ojos por algún tipo de sorpresa, pero la expresión desapareció de inmediato.
- ¡Es él! – gritó uno de los rufianes. - ¡El idiota de la gasolinera!
Claire recordó lo que habían estado diciendo antes de que llegara a la tienda de películas.
- Suelten a las chicas. – dijo el recién llegado.
Su voz era tranquila pero firme.
- ¿Estás loco? ¿Después de todo lo que nos tomó atraparlas? – preguntó el que sujetaba a Rebecca.
El motorista resopló, con una pequeña sonrisa.
- Si tienen las manos desocupadas podrían vengarse de lo que ocurrió en la gasolinera. – dijo el rubio, comenzando a acercarse. - ¿O es que realmente están tan desesperados por unas chicas?
Un silencio se hizo por un par de segundos. Hasta que el sujeto liberó a Rebecca, empujándola, y su compañero hizo lo mismo con Claire.
Las dos chicas corrieron hasta llegar al lado del motorista. Éste las miró.
- ¿Alguna sabe cómo conducir una moto? – preguntó. Su rostro estaba ligeramente oculto por unas sombras, pero se veía que tenía buena pinta.
- Yo tenía una como esa. – respondió Claire.
- Bien. Súbanse y váyanse de aquí.
- ¿Te quedarás tu sólo? – preguntó Rebecca. – Son cinco, no podrás.
El rubio se quedó en silencio.
- Váyanse ya. Pero recuerden que deben devolvérmela. – dijo, mientras se acercaba más a los hombres.
Las dos chicas se subieron a la Harley, con Claire adelante.
- ¡Volveremos con ayuda! – gritó la castaña que conduciría.
Y la moto se puso en marcha.
Klaus esperó a que el sonido del vehículo estuviera alejado antes de mirar fijamente a los tipos, que a esas alturas lo estaban rodeando.
- Tsk. Veo que no aprendieron nada la última vez. – dijo. – Esto estará bueno.
- ¡Ya cállate idiota!
Los cinco se lanzaron sobre él…
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Re: Resident Evil: Original Tyrant
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Respuesta #6 en:
10 de Febrero de 2010, 04:01:44 »
Buenas amigo
Hoy no tengo la cabeza para hacer una critica con cara y ojos por eso te la hare solo con los ojos ¿de acuerdo?
Bueno después de este chiste malo vamos al tema que nos ocupa.
Creo que has desarrollado un buen personaje el primer combate allí en la gasolinera me recordó al final de la primera película de Matrix que Neo lucha contra los agentes con un solo brazo.
Que es eso de pedir alcohol y después conducir hay si lo pillan los polis sopla y revienta el alcoholímetro.
Vaya con Chris con tres mujeres dos de acompañantes pero con Jill en casa¿que harán mientras Claire y Rebecca se encuentran con esos indeseables?
Te a faltado decir donde se volverían encontrar para devolverle la moto como no se pasen los días dando vueltas.
Otra cosilla creo que Rebecca y Claire podrían con cinco que van pedo, a demás la táctica futbolística siempre funciona a mi por suerte no me lo han hecho nunca pero se por un balón mal dirigido que hace daño.
(La táctica futbolística como podéis suponer es una patada en los…)
Bueno espero tu próxima entrega hasta pronto.
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No crec que cap peix se gosi alçar sobre en mar si no porta les quatre barres de Catalunya a sa cua, per mostrar guiatge , el rei d'Aragó i de Sicília. Desperta Ferro!
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Re: Resident Evil: Original Tyrant
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Respuesta #7 en:
10 de Febrero de 2010, 04:07:22 »
Esta interesante....aunque aun no entiendo mucho el hilo argumental...
la sigo de cerca...
Saludos Klaus
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24 de Agosto de 2010, 11:47:18
Re: Resident Evil: Original Tyrant
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Respuesta #8 en:
11 de Febrero de 2010, 12:54:21 »
Ohhh... lo dejaste justo antes de una pelea. Pienso que en realidad, entre Claire y Rebecca podrían haber vencido a cinco hombres. Aunque si le sumamos el miedo debido al estado de esos hombres y las palabras e insinuaciones que hicieron, quizás habrían perdido concentración.
Muy bueno, sigue pronto
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LadyLu
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Re: Resident Evil: Original Tyrant
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Respuesta #9 en:
12 de Febrero de 2010, 03:26:39 »
xD La tactica futbolistica es la mejor en casos extremos.
Wa, va bien, me gusta y ya se encontró con Claire, uff, va a ser interesante eso
Espero a ver como sigue
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Re: Resident Evil: Original Tyrant
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Respuesta #10 en:
12 de Febrero de 2010, 05:17:26 »
Esta fromidable la historia lo unico que te pido es que no pares, sigue con la historia y no la dejes inconclusa por favor, como muchas historias aqui.
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Klaus Vander
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Re: Resident Evil: Original Tyrant
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Respuesta #11 en:
12 de Febrero de 2010, 07:19:42 »
Muy bien chicos... hora de otro capítulo. Garcias a los que se han unido para seguir esta historia, espero que les vaya gustando más y más a medida que vaya avanzando. Nos vemos en el próximo.
Capítulo 3: Se les advirtió.
Chris y Jill estaban en la sala, disfrutando su tiempo a solas.
Chris estaba sentado en un sillón, con Jill sobre sus piernas. Con sus labios juntos, sintiendo sus cuerpos con sus manos a través de sus ropas.
Jill detuvo el beso y separó sus labios de los de él para tomar aire.
- ¿Alguna vez pensaste que estaríamos así? – preguntó Jill.
- No puedo decir que la idea no se me pasó por la cabeza. – dijo él.
Chris llevó sus labios al cuello de ella.
Jill se dejó consentir, pero se vio obligada a alejarlo de su cuerpo cuando oyó el sonido de una moto detenerse afuera de la casa.
- Deben ser las pizzas. – dijo Jill, levantándose.
- Si. Que oportunos. – gruñó él.
Ambos dieron un pequeño salto cuando la puerta se abrió de golpe.
- ¡CHRIS!
Ambos miembros de equipo Alfa se apresuraron hacia la entrada.
Cuando llegaron a la puerta se encontraron con Claire y Rebecca, ambas estaban bastante desarregladas y parecían nerviosas.
Lo primero que se le vino a la mente a Chris fue… ‘Umbrella.’
- ¿Qué pasó? – preguntó Jill, preocupada.
- No hay tiempo. – dijo Rebecca.
- Necesita ayuda. – dijo Claire. Sujetó el brazo de Chris y lo guió hacia fuera.
- ¿Quién necesita ayuda? – preguntó Chris.
- ¡Te explicamos en el camino! – gritaron Claire y Rebecca al unísono.
Los cuatro se subieron al Jeep y partieron.
- Por ahí, ¡rápido! – le indicó Claire a Chris, quien conducía.
- ¿Pueden explicar qué está pasando? – preguntó Jill.
Las dos chicas les explicaron lo que había sucedido en su camino a la tienda de videos y lo que sucedió cuando volvían a casa.
- Y ese hombre nos prestó su moto para que huyéramos mientras él se quedaba. – finalizó Rebecca.
- ¿Se quedó el sólo para pelear contra los cinco tipos? – preguntó Jill, asombrada.
Chris aceleró a fondo, ya casi llegaban, y no iba a permitir que el chico que salvó a su hermana de ser violada fuera herido por unos rufianes. Si bien no lo diría en voz alta, le debía una grande a ese motorista… y ni siquiera lo conocía.
--------------------------------------------------------------------------------
Klaus hacía lo que podía. No tanto para atacar a los tipos esos, sino que para no lastimarlos.
Desde que la pelea había comenzado, había estado esquivando los torpes ataques de sus contrincantes, y se valía de agarres y empujones para que los tipos retrocedieran. Era muy aburrido, y ya se estaba cansando.
- Hemos estado así por un par de minutos, ¿por qué simplemente no terminan con esto y se van? – dijo Klaus, molesto.
- ¿Asustado, niñito? – preguntó uno de los sujetos, jadeando por el esfuerzo.
- Uy. Muerto de miedo. – se burló Klaus, girando sus ojos. – Creo que es mejor que se vayan… lo digo en serio.
Tres de los tipos se lanzaron contra él otra vez, ya estaba harto.
Sujetó el puño del que estaba más cerca con una sola mano y lo hizo girar poniéndolo detrás de su espalda, mientras pateaba al que se acercaba por la izquierda y después le daba un golpe en la cara al tercero.
Los dos que golpeó cayeron al suelo, y el que tenía sujetado se arrodilló frente a él, silbando de dolor.
- Se los advertí. – dijo, torciendo su brazo aún más.
- ¡Quédate quieto! – gritó alguien.
Klaus levantó la vista y vio a los dos tipos que quedaban de pie a un par de metros frente a él, uno de ellos le apuntaba con un arma.
‘Ok. Esto se está poniendo… ¿Interesante? ¿Complicado?’ pensó Klaus, soltando el brazo del sujeto, y éste y los otros dos que estaban en el suelo se levantaron y corrieron junto a sus amigos.
Klaus lo notó entonces… el tipo que le apuntaba y el otro que se había quedado atrás junto a él, eran precisamente los mismos que había enfrentado en la gasolinera.
‘¿Por qué no la habrá usado en ese entonces?’ pensó.
- Ahora si estás muerto, imbécil. – dijo el que le apuntaba.
Empezó a analizar la situación, podía oler el alcohol desde donde estaba y probablemente el tipo no podría apuntarle bien si se movía rápido.
Aún así, era complicado. A juzgar a simple vista, el sujeto estaba apuntándole en la cabeza… y eso no era nada bueno.
El que le apuntaba empezó a reír, y pronto los demás también lo hicieron.
- ¿Te quedaste mudo de la impresión? – preguntó el otro tipo de la gasolinera, mientras reía.
- Creo que de verdad pensaba que esas chicas volverían con ayuda. – dijo otro, al que le había torcido el brazo.
- Pues no será así. Esas zorras no regresarán, y si lo hacen no será a tiempo. – volvió a hablar el que le apuntaba. - ¡Ya estás muerto!
Klaus chasqueó la lengua.
- Veremos. – dijo, y se lanzó hacia ellos.
--------------------------------------------------------------------------------
Claire estaba muy preocupada, habían pasado casi diez minutos desde que habían tomado la moto para escapar… y eso era mucho tiempo. Para esas alturas, los cinco tipos podrían haber matado al que las ayudó.
- Es en ese callejón, más adelante. – le dijo Rebecca a Chris. – Espero que él…
¡BAM!
Los que viajaban dentro del Jeep se quedaron helados. ‘Un disparo.’ Pensó Claire. ‘¡Oh no!’
Chris aceleró aún más.
Sus ojos captaron movimiento, algo había volado desde el callejón y había caído en la calle. Chris pisó el freno, y el Jeep se detuvo justo a tiempo, a escasos centímetros del objeto.
Los cuatro se bajaron a toda prisa y fueron hacia delante del Jeep.
- Es… es uno de los tipos que nos atacó. – dijo Claire.
Rebecca se arrodilló junto a él y buscó su pulso.
- Está vivo…
- ¡Ahhhhhh!
Voltearon hacia la dirección del grito, y se sorprendieron al ver a otros dos tipos volando hacia ellos.
Chris sacó su beretta y apuntó hacia el callejón, a tiempo para ver a un tipo cojeando hacia ellos.
- Ayuda. – dijo, débilmente. Se desplomó frente a ellos, respiraba agitadamente.
Los cuatro se acercaron a él.
- Es bastante descarado pedirle ayuda a las chicas que casi violan. – dijo una voz desde el callejón. Chris apuntó hacia allá de nuevo.
Un hombre salió de la oscuridad del callejón, exponiéndose a si mismo y a un tipo que tenía sujeto.
Claire y Rebecca dieron un suspiro.
- Está bien, Chris. – dijo Claire. – Él es quien nos ayudó.
Chris y Jill se relajaron, al igual que Claire y Rebecca, al darse cuenta de que el que los había ayudado había salido ileso. Sin nada más que un rasguño en la frente y una herida en el labio.
El rubio sostenía al tipo firmemente, sujetando uno de sus brazos hacia abajo.
Chris le apuntó.
- Suelta el arma. – dijo.
El tipo hizo una mueca y dejó caer el arma. El hombre que lo tenía sujetado lo empujó, haciéndolo caer al suelo. Chris le hizo una seña a Jill, quien se dirigió a buscar algo en el interior del Jeep.
Claire y Rebecca se acercaron al rubio.
- ¿Te encuentras bien? – preguntó Rebecca.
El rubio sonrió.
- Estoy mejor que ellos. – dijo, apuntando a los derrotados.
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Re: Resident Evil: Original Tyrant
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Respuesta #12 en:
12 de Febrero de 2010, 09:43:49 »
Klaus desde el principio me gusto la historia ahora falta como se presenta, bueno seguro que superas todas las expectativas que ya te digo que son bastante altas, Venga compañero sigue así.
Hasta pronto
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Re: Resident Evil: Original Tyrant
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Respuesta #13 en:
16 de Febrero de 2010, 07:25:33 »
Hola. Disculpa el atraso, es solo que no he podido meterme al pc en mucho tiempo.
Muy bueno el capítulo, espero que pronto subas el siguiente
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Klaus Vander
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Re: Resident Evil: Original Tyrant
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Respuesta #14 en:
20 de Febrero de 2010, 03:10:10 »
Aquí estoy, siento la demora.
Capítulo 4: Poniéndose cómodo.
Klaus había quedado impresionado. Tuvo que hacer un gran esfuerzo para no quedarse con la boca abierta, o incluso mostrar algún tipo de reacción. Ambas chicas eran hermosas, y la que había llegado en el Jeep también lo era. Pero una de ellas lo había dejado mudo.
Era, justamente, la que él había visto en los videos de la isla Rockfort. Cuando recién había llegado, cuando los tipos las estaban molestando, no había podido verla con detenimiento pero… ahora era otra historia.
Ella se acercó junto a su amiga para preguntarle si estaba bien. Estaba toda desarreglada y sudada, y era la mujer más atractiva que había visto.
Tenía una cara de modelo, con ojos grandes y rasgos delicados y bellos. Su cabello era pelirrojo y lo llevaba recogido en una cola. Llevaba puestos unos pantalones vaqueros y una chaqueta corta de color verde sobre una camiseta negra ceñida que dejaba al descubierto su vientre completamente plano. Toda la ropa acentuaba un cuerpo de complexión atlética, y sus ojos azul grisáceo resplandecían, llenos de energía.
El hombre que había llegado con ellas estaba amarrando a los sujetos, ayudado de la tercera mujer.
Cuando terminaron, se acercaron a ellos.
- Ya está. Fue un gran trabajo el que hiciste contra ellos. – dijo el hombre.
Era dos o tres centímetros más bajo que él, y era muy parecido a la chica.
Sobre todo sus ojos, que eran del mismo color azul.
‘Me pregunto si realmente serán ellos.’ Pensó Klaus.
Fue sacado de sus pensamientos cuando el hombre le ofreció una mano.
- Soy Chris, Chris Redfield. – dijo. Klaus compartió un firme apretón de manos.
- Klaus, Klaus Vander. – dijo el rubio, soltando su mano. Ya no había duda, eran ellos. Klaus sonrió para sus adentros.
- Realmente te debemos una, Klaus. – dijo Chris.
Klaus sonrió levemente y miró a las chicas.
Las tres lo miraban, y la más baja fue la primera en hablar.
- Mi nombre es Rebecca. – dijo, ofreciéndole una mano. A diferencia de la de Chris, la de ella la sujetó con suavidad.
Ella también era linda. Se notaba que era la más joven del grupo, sus rasgos algo infantiles lo demostraban.
Tenía el cabello castaño y corto, y unos grandes ojos cafés.
Soltó su mano y estrechó la siguiente.
- Jill Valentine. – dijo la mujer rubia, hermosa, mayor que las otras dos, pero no tanto.
Y finalmente…
- Claire Redfield. – dijo la pelirroja, mientras estrechaban manos.
- Un placer. – dijo Klaus, sonriendo.
Por fin los había encontrado, después de meses de búsqueda. Pero se dio cuenta de algo, no tenía qué decirles.
Si sólo les decía que había trabajado para Umbrella, probablemente desconfiarían de él y todo el viaje no habría servido para nada.
Tendría que ganarse su confianza y abordar el tema lentamente y con cuidado.
--------------------------------------------------------------------------------
Claire ya estaba más tranquila, con los delincuentes amarrados y el que las había salvado estaba bien. Más que bien.
Ahora había podido verlo mejor. Sus rasgos eran marcados y masculinos. Su cabello era delgado y suave, rubio hasta el punto de que casi era blanco. Y sus ojos eran grises y brillantes, prácticamente plateados.
Era quince o dieciséis centímetros más alto que ella, y su cuerpo estaba debidamente esculpido.
Era guapo, de eso no había ninguna duda, incluso con el polvo, la cortada en la frente y la herida en el labio
- Será mejor que vengas con nosotros para que veamos esas heridas. – dijo Rebecca. – Tenemos el equipo de primeros auxilios en casa.
- No es para tanto. Solo son unos rasguños. – dijo Klaus.
- No es ningún problema. Además, así podrás recuperar tu moto. – dijo Jill.
Klaus se quedó en silencio unos segundos.
- Tienen razón. La verdad, me había olvidado de mis cosas. – dijo. – Por cierto, ¿Esto es suyo?
Desde el interior de su abrigo sacó una bolsa negra y se la mostró al grupo.
- ¡Las películas! – gritó Rebecca.
- Estaban tiradas en el callejón. – dijo Klaus, entregándole la bolsa.
La joven abrió la bolsa y revisó su contenido.
- Las cinco películas están bien. – informó Rebecca.
Ya todo estaba bien. Las sirenas de la policía se escuchaban a lo lejos.
- Bien. La policía ya viene. Volvamos a casa. – dijo Chris, acercándose rápidamente al Jeep. Klaus juntó las cejas ante ese acto, una expresión que denotaba curiosidad.
Las chicas lo siguieron. Debían salir rápido de ahí, ya que si los policías los encontraban, su incógnito podría verse afectado.
Chris, Jill Rebecca ya estaban adentro, y Claire estaba a punto de subir cuando se dio cuenta de que Klaus se había quedado inmóvil, mirando a los sujetos que estaban amarrados. Era una mirada reflexiva.
Parecía muy ensimismado en sus pensamientos, estaba totalmente quieto, ¿acaso había algo que le preocupaba?
No llevaba ni cinco minutos de conocerlo… y ya sabía que había algo diferente en él, todos lo presentían. Era algo... familiar, pero no podían decir si era algo bueno o malo.
El rubio se movió. Levantó su mano izquierda y la posó sobre su pecho, su pectoral derecho para ser exactos.
Eso hizo que ella volviera a la realidad. Se acercó a él, ignorando su sexto sentido, y miró hacia arriba, buscando sus ojos.
- ¿Vienes? – le preguntó. El rubio pareció reaccionar.
- Si, lo siento. – respondió Klaus.
Ambos se dirigieron hacia el vehículo, Klaus sostuvo la puerta para que la chica subiera.
- Gracias. – dijo Claire. Klaus asintió, sonriendo, antes de subir también.
--------------------------------------------------------------------------------
- Todo está bien. – informó Rebecca. – La cortada en tu frente no es grave, ni siquiera dejará cicatriz, y la herida de tu labio ya no está sangrando.
- Es una suerte. – dijo Klaus, sonriendo. Rodó sus ojos dentro de su mente
- Iré a buscar algunas cosas para limpiarlas, ahora vuelvo. – informó la castaña.
El interior de la casa era muy acogedor, bastante… familiar. No era lo que Klaus esperaba para un grupo de ex policías que luchaban contra una corporación internacional maléfica.
Volvió a centrarse en encontrar una forma de abordar el tema de Umbrella, pero la voz de Claire lo devolvió a la sala de la casa.
- ¿Quieres algo de beber? – preguntó la pelirroja. – ¿Agua, soda, cerveza?
Klaus dio un respingo.
- Nunca rechazo una cerveza. – respondió, sonriendo.
- Una cerveza, entonces. – dijo Claire, sonriéndole, antes de caminar hacia la cocina, en la cual estaban Jill y Chris, negociando con el repartidor de pizzas. Klaus la vio alejarse y desaparecer detrás de la puerta, y se volteó para ver a Rebecca aparecer al pie de la escalera.
- Bien, vamos a limpiar esa herida. – dijo, acercándose con un poco de algodón y desinfectante. – Esto puede arder un poco.
Y así fue.
En eso, Claire salió de la cocina y se sentó en el comedor.
Miró al rubio, quien la miró por la esquina de su ojo, ya que tenía que quedarse quieto mientras Rebecca limpiaba su frente. La pelirroja le ofreció una botella y éste la aceptó.
- Gracias. – dijo el rubio.
- ¡Hey! Nada de darle alcohol al paciente. – bromeó Rebecca, fingiendo una mirada severa hacia Claire y luego hacia Klaus.
Los tres rieron. Klaus se llevó la botella a la boca y dio un gran trago, antes de que Rebecca volviera a inclinarse para cubrir la herida. En ese momento, Chris salió de la cocina, seguido por Jill.
- Ya está resuelto. Pero nos harán un recargo del diez por ciento por hacerlos venir otra vez. – informó Chris. – Ah, y encargamos una extra, así que espero que puedas quedarte a comer, Klaus.
Klaus quedó sorprendido con la invitación. Apenas lo conocían, y lo habían llevado a su casa, lo ayudaban con sus heridas y lo invitaban a cenar. Eran realmente buenas personas, lo que podía explicar que estuvieran dispuestos a arriesgar sus vidas para detener a una corporación multinacional maligna.
- Bueno… no sé. Se ha hecho algo tarde y debo encontrar un hotel. – dijo el rubio, más por cortesía que por otra cosa.
Rebecca terminó de limpiar la herida.
- No hay hoteles en Flamemore. – dijo, tirando el algodón usado a la basura. – Sólo posadas pequeñas y moteles en las afueras de la ciudad. No es un lugar muy turístico que digamos.
-Mmm… eso no me lo esperaba. – dijo Klaus.
- Pues entonces, puedes quedarte aquí. – dijo Jill.
- No me gustaría ser una… - Klaus fue interrumpido por Chris.
- Nada de eso. Te debemos una, quédate todo el tiempo que quieras. – insistió Chris. Jill dio un respingo, que por suerte pasó desapercibido. – No sería malo tener a alguien que me ayude con las labores pesadas.
- ¡Chris! Klaus es nuestro invitado y tú quieres ponerlo a trabajar en las labores de reparación. – regañó Claire.
- No, no. Está bien. – dijo Klaus. – Es una buena idea, así no me sentiré como un aprovechado.
- Entonces está decidido. – dijo Rebecca. – Te quedarás aquí. Tenemos una habitación libre y… ¡disfrutaremos de una noche de películas!
Klaus rió.
- Suena bien. – dijo, sonriendo antes de beber otro trago de la botella.
- Perfecto. ¿Oye, no quieres quitarte el abrigo? – le preguntó Chris.
Klaus esperaba que no hicieran alguna insinuación sobre eso ya que podía ser un problema.
- Mmm… no me había fijado. – mintió. – Este asunto de poder quedarme realmente fue una sorpresa.
Se terminó lo que quedaba de cerveza.
- Bueno. Las pizzas no llegarán hasta dentro de 40 minutos. – dijo Chris levantándose.
- Emmm… – dijo el rubio. – Oigan… ¿Creen que podría darme una ducha y ponerme algo más cómodo? Los tipos esos jugaban sucio, literalmente.
- Por supuesto. – dijo Jill.
- Estás en tu casa. – dijo Rebecca. Chris asintió.
Klaus sonrió, y fue a buscar su equipaje, que estaba junto a la entrada.
- Ven. Vamos a instalarte. – dijo Claire, levantándose alegremente. – Te mostraré tu habitación.
Los dos se alejaron hacia el pasillo, dejando a los tres ex miembros de los S.T.A.R.S con la boca abierta: no era muy común que Claire fuera tan servicial con los extraños. Y tenía ese extraño resplandor en sus ojos, ese típico brillo que suele aparecer en los ojos de las adolescentes cuando se sienten atraídas por un hombre mayor.
- ¿Es idea mía o Claire está feliz con la llegada de este extraño? – preguntó Rebecca.
- Mmmm… realmente es extraño que se comporte así con un desconocido. – dijo Chris. – Supongo que está agradecida de que las haya ayudado... espero.
Jill estaba bastante seria, como si algo le preocupara.
- Chris. Supongo que no tengo que decírtelo. – dijo Jill, mirando a su novio.
El piloto dio un suspiro.
- Lo sé. Por más que nos simpatice, no puede quedarse con nosotros mucho tiempo. – dijo. – Con Umbrella tras nosotros, se estaría metiendo en algo muy peligroso.
- Pero puede quedarse por un par de días. – dijo Rebecca. – Se lo debemos.
- De eso no hay duda. – dijo Chris.
--------------------------------------------------------------------------------
- Hasta hace un tiempo esta era la habitación que ocupaba un amigo. – informó Claire. – Pero hace tres días se fue de… vacaciones, y no volverá por un tiempo.
Klaus examinó la habitación, era pequeña pero estaba bien equipada. Tenía un escritorio con una computadora, un librero y un ropero. Todo acomodado bastante bien, había bastante espacio para movilizarse en su interior.
- ¿Está bien para ti? – le preguntó Claire.
Klaus la miró y sonrió.
- Perfecta. – respondió.
- Bien. – dijo Claire, sonriéndole de regreso. – Ahora, el baño está en el pasillo. La primera puerta que pasamos a la derecha.
- Gracias.
Klaus y Claire se miraron un momento, sonriendo, antes de que la chica se diera la vuelta y saliera de la habitación.
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