Cuando jugué el primer Revelations en 3DS, pensaba en lo paradójico que resultaba estar encerrado en mi habitación a oscuras para poder disfrutar de la experiencia de juego de la mejor forma posible, cuando se supone que la premisa básica de tener una consola portátil es llevártela cuando sales y jugar en cualquier parte.
No tengo Vita, pero aunque la tuviera no le veo mucho sentido, pudiendo jugarlo en plataformas de sobremesa en todo su esplendor.