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Chris Redfield
En este archivo se incluye
información general sobre el agente de la BSAA Chris Redfield, según los
datos recopilados por distintas fuentes. Dicha información es incompleta
y no debería utilizarse como análisis psicológico.
Chris
Redfield comenzó su carrera militar en las Fuerzas Aéreas de los Estados
Unidos.
Poseedor de una hoja de servicios repleta de elogios y de medidas
disciplinarias por igual, sus superiores describen a Chris como
“intransigente”, “dotado de una dedicación inquebrantable” y poseedor de
un “alto nivel de adaptación”.
Fueron
estas cualidades las que le valieron sus insignias, aunque también las
que le llevaron a enfrentarse directamente a sus superiores.
Incapaz
de resolver sus diferencias, Chris abandono las Fuerzas Aéreas de los
Estados Unidos.
Tras
retirarse, Chris fue seguido de cerca por las Fuerzas Especiales de
Raccoon City (S.T.A.R.S.), muy interesadas en sus habilidades con armas
de fuego y en el combate cuerpo a cuerpo, así como en su excelente
currículo como piloto de helicópteros y aeronaves de ala fija.
Al
unirse a S.T.A.R.S., se le asigno el puesto de batidor del equipo Alpha,
consistente en abrir y reconocer el terreno. Como tal, de él se esperaba
una habilidad excepcional en el tiro y combate, así como una gran
capacidad en el uso de diversas armas.
Fue
precisamente en este apartado en el que despuntó gracias a su destreza
en el manejo de armas de cualquier tamaño y a su capacidad para
emplearlas de la manera más expeditiva en cada situación.
El
rendimiento de Chris durante su periplo en S.T.A.R.S. fue ejemplar.
Parecía haber encontrado el lugar idóneo para él… pero el destino tenía
otros planes. Sin el mas mínimo atisbo de sospecha, la historia de su
vida estaba a punto de abrir un nuevo capitulo aquella fatídica noche de
julio de 1998.
El
equipo Bravo de S.T.A.R.S., tras haber sido informado de las
desapariciones sucedidas en los alrededores de Raccoon City, perdió
repentinamente toda comunicación por radio. A causa de esto, el equipo
Alpha fue enviado a investigar. Al poco de haber aterrizado, se vio
atacado por voraces cánidos salvajes (conocidos como Cerberus) y tuvo
que refugiarse en una mansión cercana.
Dicha
mansión no era sino el Complejo de Investigaciones Arklay utilizado por
el gigante farmacéutico Umbrella. Fue precisamente allí donde se habían
desarrollado armas bio-orgánicas y llevado a cabo innumerables
experimentos ilegales. Allí Chris y su compañero Jill Valentine tuvieron
que enfrentarse a hordas de armas bio-orgánicas como parte del plan de
investigación táctica urdido por Albert Wesker.
Wesker
era el comandante en jefe de S.T.A.R.S. y, por tanto, superior de Chris
y Jill. Pese a realzar todos sus viles actos a instancias de la
Corporación Umbrella, Wesker se había servido de su rango en S.T.A.R.S.
para manipular a Chris y a Jill. Así mismo, liberó varias armas bio-orgánicas
en la mansión, con el objetivo de recabar datos para sus propios fines.
La
tragedia de las montañas Arklay pasó a conocerse como “el incidente de
la mansión” y tuvo como desenlace la destrucción de la criatura conocida
como Tyrant a manos de Chris y Jill. Wesker murió y el laboratorio fue
destruido.
Tras
sobrevivir a dicho incidente, Chris intentó poner sobre aviso a las
autoridades acerca de las actividades de Umbrella, pero todas sus
advertencias fueron desoídas debido a la poderosa influencia de Umbrella.
Una vez agotada esta opción, trato de comunicar la situación al Gobierno
de los Estados Unidos, aunque también en vano. Era consciente de que
enfrentarse solo a una compañía de semejante magnitud no seria tarea
fácil y podría tener consecuencias funestas, pero al final no le quedó
otra alternativa.
Así
pues, Chris siguió investigando por cuenta propia. Sin informar a su
familia de sus intenciones, pronto emprendió rumbo a Europa.
Chris
deseaba proteger a su familia de cualquier consecuencia negativa que
pudiera acarrear su investigación pero, irónicamente, esto acabo
atrayendo a uno de sus más allegados.
Cuando
Claire Redfield vio que resultaba imposible ponerse en contacto con su
hermano, se desplazó a Raccoon City para buscarle. A su llegada,
descubrió que se encontraba inundada por el terror causado por la
propagación del virus T.
En este
panorama de muerte y confusión, Claire conoció a Leon S. Kennedy y
juntos consiguieron salir de la ciudad tras enfrentarse todo tipo de
enemigos. Después del incidente de Raccoon City, Claire voló a París
para investigar las actividades de Umbrella en Europa, pero fue
capturada y enviada a la isla Rockfort.
Cuando
Chris supo de boca de Leon lo sucedido a Claire, se dirigió a la isla
Rockfort para liberarla.
Es allí
donde conoció la cruda realidad.
Umbrella contaba con un complejo de investigación en la Antártida.
Alexia
Ashford seguía con vida.
Existía
un nuevo virus denominado T-Veronica.
Y, lo
más sorprendente, Albert Wesker no había muerto.
El
responsable del horror tras el incidente de la mansión, su antiguo
comandante en jefe, había sobrevivido inexplicablemente a su
destrucción.
Una vez
más, Chris se veía envuelto en una nueva maquinación de Wesker y
obligado a enfrentarse a aquel cuyo destino parecía cruzarse con el
suyo. Chris fue sometido fácilmente por la fuerza inhumana de Wesker,
pero la suerte estaba de su lado ese día.
Tras el
gran incendio que consumió la isla, el antagonismo entre Chris y Wesker
pasó, temporalmente, a un segundo plano.
Con
mayor determinación que nunca, Chris decidió que, aunque le fuera la
vida en ello, derrocaría a Umbrella.
Avancemos ahora hasta 2003. Chris sobrevolaba el espacio aéreo ruso; a
su lado, su compañera, Jill Valentine.
En
estos momentos, Umbrella afrontaba una situación desesperada. Tras la
destrucción de Raccoon City, la compañía se vio envuelta en una espiral
de litigios y su cotización en bolsa entro en barrena. El
desmoronamiento de Umbrella era solo cuestión de tiempo.
Fue
entonces cuando Chris descubrió los planes de Umbrella para desarrollar
un nuevo tipo de arma bio-orgánica.
Chris y
Jill habían conseguido cierta información y se dirigían al Laboratorio
de Investigación Cáucaso, donde el plan T-A.L.O.S. se llevaba a cabo en
secreto. Iban a reunirse con una unidad antibioterrorista para atacar al
centro.
Poco
después de este incidente, la otrora intocable Umbrella dejó de existir
oficialmente.
Sin
embargo, su semilla seguiría provocando tragedias en todo el mundo. Las
armas bio-orgánicas ya no se limitaban a las zonas en conflicto, sino
que se empleaban en atentados terroristas contra ciudadanos inocentes.
Fue entonces cuando Chris y Jill ingresaron en la BSAA, una organización
dedicada a la eliminación de armas bio-orgánicas.
Ambos
dieron juntos la vuelta al mundo en su lucha por llevar ante la justicia
a los bioterroristas.
Sin
embargo, la sombra de Umbrella seguía siendo muy alargada, algo que
pronto descubrirían.
Cuando
Chris y Jill fueron a interrogar al fundador de Umbrella, Ozwell E.
Spencer, sobre el paradero de Wesker, encontraron su cuerpo inerte en el
suelo, eclipsado por la oscura silueta de Wesker.
Era el
momento de asistir al tercer enfrentamiento entre Chris y Wesker.
Pero
esta vez, acabaría en tragedia. Jill, no viendo otra alternativa, acabo
sacrificándose para acabar con Wesker. En un intento desesperado, se
abalanzó sobre él y ambos cayeron juntos por un acantilado. La BSAA
busco el cuerpo de Jill durante tres meses, pero no encontró ni rastro.
Transcurrido este tiempo, Jill Valentine fue declarada oficialmente
muerta por la BSAA.
Nadie
conoce la promesa que hizo Chris ante la tumba vacía de Jill pero, tras
perderla, redobló los esfuerzos por erradicar el uso de armas bio-orgánicas
en cualquier parte del mundo. Destinado en un principio en la sede
estadounidense de la BSAA, sus investigaciones pronto le llevaron por
todo el planeta. Participó en tantas operaciones que, en poco tiempo, su
nombre ya figuraba en el de más misiones que ningún otro miembro de la
BSAA.
Durante
una de sus investigaciones, Chris se enteró de un inminente negocio con
armas bio-orgánicas en África e el que estaba involucrado un tal Ricardo
Irving, nombre que había sido asociado recientemente con bastante
frecuencia al contrabando de este tipo de mercancías.
Tras
informar a la sede en África de la BSAA de las intenciones de Irving,
Chris solicitó permiso para incorporarse inmediatamente a su operación
de arresto.
Cuando
se le preguntó por sus motivos, Chris guardo el silencio más sepulcral.
Se desconoce si ocultaba información.
Como uno
de los agentes mas respetados de la BSAA, su presencia en esta operación
aumentaba considerablemente las posibilidades de éxito, por lo que se le
concedió el permiso. |